Cuando uno viaja en avión es normal preocuparse un poco. Una estructura de metal más grande que una casa, sin plumas ni nada, no es precisamente lo que pensaríamos que puede volar. Pero lo hace. Y una de las muchas dudas que asaltan a la gente es:

¿Que ocurre si un rayo lo golpea?

La respuesta es simple. Nada.

Puedes seguir durmiendo tranquilamente porque al avión, y a los que van dentro de él, no les ocurrirá nada.

Es bastante habitual que un avión sea golpeado por un rayo. Pero el avión es una estructura de metal y ese metal crea una jaula de Faraday.

Definimos jaula de Faraday como un recinto recubierto de metal, que cuando se le aplica electricidad, esta no es capaz de llegar al interior, y es conducida por el exterior.

Y así ocurre en los aviones. Lo mas habitual es que el rayo se propague desde el morro hasta la cola, dejando intacto todo lo demás.

Pero, ¿todo queda intacto?

Bueno, todo no, pero casi todo. La mayoría de veces el rayo entra por el radar metereológico, ubicado en la punta. Y si, eso lo funde. Los demás circuitos electrónicos están protegidos contra las sobretensiones. Por lo demás, también puede llegar a fundir los remaches, que tendrán que ser revisados una vez el avión llegue a tierra, pero no tiene más consecuencia.

Esta jaula de Faraday también se puede aplicar a los edificios.

Es un sistema por el cual el tejado, o partes a proteger del edificio, se recubren de metal de tal forma que en caso de que caiga un rayo, este es desviado inofensivamente a tierra.

Este método es menos usado que el pararrayos dado que resulta más complicado cubrir un edificio de una estructura metálica que colocar puntas a una altura superior.

Además, la jaula de Faraday no “atrae” como tal el rayo, sino que actúa como una “armadura” en caso de impacto. Por lo tanto, arboles, antenas, o animales en el exterior están expuestos a la caída del rayo.

Nada que ver con un pararrayos de tipo activo, como nuestros pararrayos PDC. Un pararrayos como este si que atrae el rayo, evitando que caiga en las inmediaciones. Para grandes superficies al aire libre, que de otra forma son imposibles de proteger, la única forma es utilizar el pararrayos activo.