22 de Junio de 1752, Filadelfia.

Era un día de tormenta y Benjamín Franklin decidió demostrar la teoría sobre la electricidad y los rayos que llevaba defendiendo desde años atrás.

Su idea consistía en atar una llave de metal a una cometa y después atar la cuerda de esta a un hilo de seda para proteger sus nudillos.

Fue un experimento muy arriesgado, pero Benjamín Franklin pudo demostrar su teoría cuando la llave metálica recibió una carga eléctrica del aire.

Dos días antes del experimento, Benjamín Franklin observó que un clavo de hierro conducía la electricidad desde una esfera de metal. Así pudo demostrar que los rayos podían ser atraídos por un metal y que dirigiéndolos hacia una toma de tierra se podría impedir numerosos accidentes mortales y proteger las edificaciones.

Tras el éxito de su experimento, Benjamín Franklin pudo explicar su teoría y surgió su gran idea de colocar una varilla metálica terminada en punta en los tejados de las viviendas. Acababa de nacer el Pararrayos.
Finalmente, el pararrayos Franklin, que recibe el nombre en honor a su inventor, pronto se encontraría protegiendo muchas casas y edificios.

Desde entonces el pararrayos ha ido evolucionando, hasta llegar a nuestros pararrayos Advance RP, Sigma R y Electron 15, para ofrecernos una mayor protección, y son incontables las vidas que se han salvado gracias a este gran invento.