Existen otros tipos de fenómenos naturales relacionados con las tormentas eléctricas. Dos de los más curiosos son la centella, también conocida como rayo globular, y el duende.

CENTELLA

La centella o rayo globular es un fenómeno natural de forma esférica y brillante, que aparece durante las tormentas eléctricas y que, a diferencia del rayo común, es persistente.

Este fenómeno es extremadamente inusual y, además, muchos de los detalles que se relatan en los informes de las personas que han presenciado este suceso, son totalmente opuestos.

Según testigos, estas descargas tienen forma esferoidal u ovoidal, muy luminosas y brillantes. Puede permanecer inmóvil suspendida en el aire, moverse lenta o rápidamente y deslizarse como atraídas por algún objeto o de forma completamente aleatoria. Sus dimensiones están, habitualmente, entre los 10 y los 40 cm. Pueden hacer sonidos sibilantes, anormales o no hacer ningún ruido. Tras unos segundos, la descarga desaparece dispersándose o, raramente, con una explosión.

En 1638 tuvo lugar, en una aldea al suroeste de Inglaterra, el primer caso documentado de una centella, cuando una de estas destruyó el techo de la iglesia de San Pancracio durante la Gran Tormenta Eléctrica.

Las centellas fueron consideradas un mito durante muchos años pero, a pesar que todavía se desconocen muchas de las características de este particular fenómeno, como la longevidad de su existencia o por qué flota en el aire, ya está reconocido como un tipo de descarga real.

DUENDE

Duende es un misterioso fenómeno eléctrico que se produce por encima de los sistemas tormentosos, alcanzando incluso la estratosfera. Su diámetro puede ser de hasta decenas de km.

Todavía no se ha podido explicar su naturaleza, pero se ha observado que aparecen inmediatamente después de los rayos nube-tierra positivos, que suponen solo entre el 5 y el 10% de todos los rayos.

Los primeros informes sobre su existencia datan de 1886. El premio Nobel de Física Charles Wilson ya había anunciado, en la teoría, la presencia de este fenómeno en 1925, pero su existencia fue dudosa hasta que el 6 de julio de 1989 fueron grabados, accidentalmente, por el físico John R. Winkler y su equipo.

Tras su hallazgo, estas formaciones han sido estudiadas para conocer sus características, entender su aparición y valorar el riesgo que suponen.

Equipos de investigadores atmosféricos han podido identificar, gracias a la tecnología, diferentes tipos de descarga eléctrica sobre las nubes relacionadas con este fenómeno, bautizadas como “elfos” y “chorros azules”, aunque los duendes son los más comunes.